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Hermandad de

La EXALTACIÓN

ÁNIMAS BENDITAS DEL PURGATORIO

Las Ánimas Benditas son las almas de los fieles difuntos que permanecen en el Purgatorio, purificándose a la espera de acceder a la Salvación. Su Culto y devoción tiene un profundo carácter sacramental; se trata de uno de los Títulos heredados de la fusión con la Hermandad Sacramental de Santa Catalina en 1964.

APROXIMACIÓN HISTÓRICA

La devoción a las Ánimas está íntimamente ligada con la existencia del Purgatorio, que tomó carta de consideración con la aprobación en la sesión nº 25 del Concilio de Trento, celebrada los días 3 y 4 de diciembre de 1563. Según la doctrina tridentina, las almas que estuvieran en el Purgatorio recibían el principal alivio a través de los sufragios de los fieles, especialmente con la celebración de misas en su recuerdo.

Desde entonces, el Culto a las Ánimas del Purgatorio se extendió como la pólvora por toda la Cristiandad. La Iglesia facilitó la creación de Cofradías de Ánimas, con sede en la parroquia, lo que las hacía mucho más fácilmente controlables por ésta que el resto de hermandades, convirtiéndose, junto a las cofradías del Santísimo Sacramento y Rosario, en el tridente devocional que la Iglesia postridentina se encargó de difundir por los cuatro puntos cardinales. Culto a la Virgen, culto al Santísimo y culto a los fieles difuntos para hacer frente a la corriente reformadora.

«Acordaos que vosotros algún día iréis al Purgatorio y si los libráis con la oración, limosna, buenas obras, ellos no serán ingratos, pedirán por vosotros en el Cielo»

Influían así en el espíritu de los feligreses, deseosos de alcanzar la Salvación eterna cuanto antes, y se mostraba la necesidad de las misas, limosnas o acciones piadosas por parte de los mortales para salvar las almas en pena, apelando a lo más sentido de cada uno: «Acordaos que vosotros algún día iréis al Purgatorio y si los libráis con la oración, limosna, buenas obras, ellos no serán ingratos, pedirán por vosotros en el Cielo». Se establece de esta manera una relación simbiótica en la que los vivos salvan las almas de los que están en el Purgatorio con misas y oraciones y, a cambio, estos, una vez salvados de las llamas purificantes, interceden por los mortales desde el Cielo. 

De esta manera, las Cofradías de Ánimas llegaron a convertirse en los siglos XVII y XVIII en hermandades de gran importancia. El paso de los años produjo un debilitamiento de las Hermandades de Ánimas, lo que en muchos casos las hizo unirse a Hermandades Sacramentales. 

REPRESENTACIÓN DE LAS ÁNIMAS

El Arte ayudó a difundir de una manera muy gráfica los horrores del infierno y del Purgatorio. Los cuadros y retablos de Ánimas se multiplicaron por los muros de las iglesias. Todos ellos obedecen a una estructura muy sencilla, divididos en varios estadios horizontales con la representación ascendente del infierno-Purgatorio-Cielo. 

En la Capilla Sacramental de nuestra Hermandad se encuentra el altar de Ánimas (1757), presidido por la tabla “Cristo atado a la columna” de Pedro de Campaña (mediados del siglo XVII). Pincha aquí para conocer más acerca de este retablo.

Posee además nuestra Hermandad un cuadro del Juicio Final en el que también está representadas las Ánimas Benditas. La pintura, de 3×2 metros, está realizada en óleo sobre lienzo y se encuentra colgado sobre el arco de acceso a la capilla donde se veneran el Santísimo Cristo de la Exaltación y Nuestra Señora de las Lágrimas. 
 

Existe asimismo una placa de mármol en la fachada exterior de la iglesia de Santa Catalina, justo en la cabecera de la capilla Sacramental en la plaza de Ponce de León, que es el único testimonio que ha llegado hasta nuestros días de un primitivo retablo de Nuestra Señora de las Ánimas Benditas. Según recogen nuestros archivos la Hermandad del Santísimo Sacramento y Ánimas Benditas del Purgatorio decidió colocar esta pintura en 1562, acordando años más tarde, en 1610, el exorno del mismo construyendo un altar y rejas.