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Hermandad de

La EXALTACIÓN

SANTÍSIMO CRISTO DE LA EXALTACIÓN

El Santísimo Cristo de la Exaltación es pilar fundamental en la devoción y la fe de todos los hermanos y fieles devotos de nuestra corporación que sienten y comprenden a través de su Sagrada Imagen la gran obra de Amor que Jesucristo asumió para redimir al mundo desde la Cruz. La Cruz, que cada día nos recuerda y enseña cuál es nuestra auténtica vocación como cristianos

La Imagen Titular de nuestra Hermandad ostenta el título de Santísimo Cristo. Cristo es la traducción griega del hebreo «Maschiah», epíteto que significa «el ungido del Señor». El Superlativo «Santísimo» insiste en el carácter sagrado de Jesús por partida doble, al entenderse que en Él coincide santidad del ser y de la acción; hace referencia a su santidad única, derivada de la unión con la divinidad en la persona del Verbo. De ahí que su uso habitual sea para la Eucaristía, donde la presencia de Cristo es real. 

La advocación de Exaltación no puede ser considerada como nombre sino más bien como titulación narrativa. Su origen es evangélico, aunque su formulación se deba en gran medida a prácticas piadosas y a la literatura del mismo tipo.

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LA SAGRADA IMAGEN DEL SEÑOR

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La talla del Santísimo Cristo de la Exaltación es una obra de magnífica ejecución realizada en madera de Cedrella y policromada al óleo en la segunda mitad del siglo XVII. De gran belleza y suavidad de líneas, la Sagrada Imagen está atribuida al círculo de Pedro Roldán, según algunos autores al mismo escultor, ya que no se incluye en el contrato de ejecución del paso que Luis Antonio de los Arcos y Cristóbal de Guadix firmaran el 13 de junio de 1678. 

El Santísimo Cristo se fija al Santo Madero con tres clavos y el paño de pureza, cordífero, se abre por la cadera derecha, permitiendo contemplar la total desnudez de la figura por este lateral. 

Desde el punto de vista iconográfico, el tema de la Exaltación de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz emana del Concilio de Trento, que acepto la «Crux Inmissa» o «Capitata» como la auténtica Cruz en la que murió el Redentor.

Porta la Sagrada Imagen corona de espinas sobrepuesta y las tres potencias que potencian la condición divina del Redentor. Por su parte, la cruz arbórea de la que pende el Santísimo Cristo luce cantoneras de orfebrería. 

Desde el punto de vista iconográfico, el tema de la Exaltación de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz emana del Concilio de Trento, que acepto la «Crux Inmissa» o «Capitata» como la auténtica Cruz en la que murió el Redentor. Esta versión fue difundida rápidamente por el orbe católico gracias a los escritos del Cardenal Borromeo y a la eficaz intervención jesuítica. Se multiplicaron, como era de esperar, los grabados y estampas que pronto circularon por las principales cortes europeas.

Y Sevilla obviamente no fue una excepción. El modelo inspirador del taller de Roldán quizás fuese el cuadro de Rubens sobre el mismo tema, conservado en Amberes.

Entre 2007 y 2008 la Sagrada Imagen fue sometida a un largo proceso de restauración por las expertas manos de Pedro Manzano Beltrán, a fin de atajar problemas estructurales y de pudrición parda que afectaban a la talla en gravedad. 

Entre 2007 y 2008 la Sagrada Imagen fue sometida a un largo proceso de restauración por las expertas manos de Pedro Manzano Beltrán, a fin de atajar problemas estructurales y de pudrición parda que afectaban a la talla en gravedad. 

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ORIGEN E HISTORIA DE LA DEVOCIÓN

Nuestra Hermandad se instituye en la segunda mitad del siglo XVI en memoria de la Exaltación de Nuestro Señor Jesucristo, pendiente del madero Santo de la Cruz, y las Lágrimas que derramó su Santísima Madre al presenciar la dolorosa escena del Gólgota. Apenas unas décadas después, a principios del siglo XVII, la Cofradía se asienta en Santa Catalina. Podemos decir por tanto que prácticamente desde su fundación la Exaltación de la Santa Cruz queda unida al barrio y a su templo.

Parece ser que hasta la llegada del siglo XVII la Cofradía procesionaba con un paso alegórico del Triunfo de la Santa Cruz en la tarde del Viernes Santo, algo que podría indicar un precedente letífico que poco a poco varió hacia un carácter profundamente penitencial. 

Es interesante esta evolución pues la Exaltación de la Santa Cruz, misterio de expresión estética muy concreta aunque con evidentes significados relacionados con Cristo y la Salvación, se personaliza en una imagen y un misterio plenamente barroco, abandonando de manera definitiva el carácter abstracto y simbólico con el que se fundó la Hermandad. 

Muchas son las historias de favores y promesas que llegan hasta nuestros días debido al fervor popular a la Santa Cruz, cada vez más unificada con el carácter devocional a la Sagrada Imagen del Santísimo Cristo. Tanto es así que a lo largo de su historia nuestra Hermandad ha sido honrada desde la Santa Sede con varios Jubileos e Indulgencias para los hermanos, devotos y feligreses que visitaran a Nuestros Amantísimos Titulares durante las festividades de la Exaltación y la Invención de la Santa Cruz. 

El 14 de Septiembre de 1800, día de la Exaltación de la Cruz, y debido a la gran epidemia de fiebre amarilla que arrasaba la ciudad salió en Procesión de Rogativas por las calles de Santa Catalina la Imagen del Santísimo Cristo de la Exaltación en su paso. 

 

LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

La Exaltación de la Santa Cruz es una importante fiesta de la Iglesia Católica, también compartida por la Iglesia Ortodoxa. Se celebra el 14 de Septiembre conmemorando el aniversario de la consagración en el año 335 de la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén. Se tiene constancia de la celebración de esta fiesta desde el siglo IV, por lo que se remonta a las primeras épocas del Cristianismo.

Más allá de un simple símbolo, la Cruz es la misma Redención de la Humanidad, la gran Obra de Amor de Jesucristo por nuestra Salvación. Su pasión, su crucifixión, su muerte; Cristo lo hizo todo por Amor, la mayor demostración de Amor: «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que todo el que crea en Él no perezca sino que tenga vida eterna». (Jn 3, 16).

Al ser elevado en la Cruz el Señor se alza sobre todas las cosas como signo de Salvación derrotando al pecado y a la muerte. «Como Moisés levantó a la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna» (Jn 3, 14-15). Igual que al ver la serpiente de bronce alzada por Moisés los heridos de veneno mortal quedaban curados, al exaltarse Cristo sobre el Santo madero toda la humanidad queda salvada.

Este paralelismo al que hacen referencia estos versículos del Santo Evangelio de San Juan ha sido bastante común en la representación de la Exaltación de la Cruz a lo largo de la Historia, también en nuestra Hermandad. Entre 1802 y 1808 se constata la salida en el cortejo de una serie de figuras alegóricas, cuatro profetisas y tres ángeles, encarnados por hermanos y hermanas. Uno de los ángeles portaba “la vara o serpiente de Moisés que significa el Señor puesto en la Cruz”. Los otros dos llevaban la palma y el Cáliz del sacrificio del Señor exaltado en la Cruz. 

CULTOS EN HONOR A CRISTO EXALTADO

Nuestra Hermandad celebra los Solemnes Cultos en honor al Santísimo Cristo de la Exaltación en el mes de febrero, vísperas al comienzo de la Cuaresma. La primera semana completa de dicho mes se desarrolla el Solemne Quinario, culminado el domingo con la Función Principal de Instituto. El fin de semana siguiente se desarrolla el devoto besapiés a la Sagrada Imagen de Cristo Exaltado. 

El viernes de la cuarta semana de Cuaresma tiene lugar el piadoso Vía Crucis con nuestro Titular, el Santísimo Cristo de la Exaltación, por las calles de la feligresía de San Román y Santa Catalina. 

El 14 de septiembre nuestra Archicofradía celebra asimismo Función Solemne en la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.