Nuestra Hermandad fue adjudicataria de las subvenciones de Arte Sacro de la Junta de Andalucía, lo que ha permitido intervenir sobre este conjunto Barroco tan importante en Sevilla. Los trabajos de conservación y restauración han permitido estabilizar y recuperar la lectura original del Retablo Mayor.
La empresa Conservación y Restauración de Bienes Culturales S.L. (CREBIC), ha sido la encargada de realizar la intervención sobre el Retablo Mayor de la Capilla Sacramental de Santa Catalina. Los trabajos comenzaron en febrero y finalizaron el agosto del presente año. El objetivo principal ha sido garantizar la conservación de este excepcional conjunto patrimonial y recuperar la correcta percepción de sus valores históricos, artísticos y devocionales.
El retablo mayor de la Capilla Sacramental constituye una pieza de especial relevancia dentro del patrimonio de Santa Catalina. Se trata de una obra barroca de aproximadamente ocho metros de altura por cuatro de anchura, realizada en madera y enriquecida mediante técnicas de dorado, policromía y estofado. Su ejecución se sitúa en el segundo tercio del siglo XVIII y está vinculada a Felipe Fernández del Castillo, responsable de la arquitectura y ensamblaje, y Benito de Hita y Castillo, autor del programa escultórico.
La composición está presidida por la Inmaculada Concepción y se completa con las representaciones de Santo Tomás de Aquino, San Juan Nepomuceno, San Sebastián, Santa Justa y Santa Rufina, además de los cuatro Evangelistas vinculados al Sagrario. El conjunto incorpora una extraordinaria riqueza ornamental, con rocallas, volutas, elementos vegetales, ángeles y serafines, así como el característico cortinaje o pabellón superior.
Antes de acometer los tratamientos se realizó un exhaustivo examen del estado de conservación, con documentación fotográfica, examen organoléptico, documentación gráfica mediante iluminación normal y rasante, y diferentes pruebas, ensayos, catas y análisis estratigráficos del oro y de las policromías. Estos estudios permitieron identificar, entre otras alteraciones, levantamientos de los estratos de dorado y policromía, pérdidas, grietas, fisuras, depósitos superficiales, acreciones e intervenciones anteriores.
Uno de los principales retos de la intervención fue precisamente la heterogeneidad de los materiales y estratos presentes en el retablo. Las numerosas pruebas realizadas pusieron de manifiesto que no existía un único sistema de limpieza aplicable al conjunto, por lo que fue necesario establecer procedimientos específicos para cada zona y material, atendiendo a su respuesta durante los ensayos.
Los tratamientos incluyeron actuaciones de limpieza y eliminación de depósitos, fijación y consolidación de estratos, actuaciones sobre el soporte lignario, estucado, reintegraciones volumétricas y cromáticas y protección final.
La actuación se ha desarrollado siguiendo criterios de mínima intervención, compatibilidad, estabilidad, discernibilidad, y conservación preventiva. Las reintegraciones se han planteado evitando reconstrucciones hipotéticas y manteniendo una diferenciación adecuada respecto a la materia original. Del mismo modo, las intervenciones anteriores han sido valoradas individualmente,
Finalmente, los profesionales encargados de la ejecución han redactado un plan de conservación en el que se contemple, entre ellos, el control continuo de las condiciones ambientales, inspecciones visuales mensuales, revisiones más detalladas con carácter semestral y una inspección técnica integral anual realizada por profesionales cualificados. Asimismo, se establece una revisión integral cada cinco años, o antes si las circunstancias lo requieren.






























































